Zulima, una chica normal
Master en Terapia Transpersonal y Certificación en Sexualidad Sagrada
Mi historia personal no está marcada por grandes sucesos traumáticos. Mi historia es la historia de una chica normal, criada en una ciudad normal y en medio de unas circunstancias de lo más normales.
También creí que la felicidad podía alcanzarse siguiendo una ecuación, acumulando etapas y logros, pero…¡error! Un error… de lo más normal.
Suerte que se cruzó en mi vida la Psicología Transpersonal que me trajo grandes regalos:
- Descubrí que los patrones mentales que se habían forjado principalmente durante mi infancia y adolescencia, estaban manejando mi edad adulta.
- Descubrí que ese gran cajón de sastre al que llamamos inconsciente era el que verdaderamente estaba organizando mi mundo consciente.
- Descubrí que no hay mayor soberbia que pensar que puedes controlar tu vida porque lo desconocido es infinitamente más grande que lo conocido.
- Y lo mejor de todo, descubrí que rascando en el inconsciente y resolviendo las historias que están actuando en segundo plano, se le da sentido a ese jolgorio oculto y la realidad cambia diametralmente.
Tener margen de maniobra
Cambiar tus pensamientos y comportamientos nocivos no es sólo una cuestión de atención y perseverancia. Hay que profundizar y resignificar. Es necesario suavizar aquello que se quedó grabado con la etiqueta de «Necesario para sobrevivir» y así rebajar la reactividad de nuestras respuestas automáticas. A esto me dedico yo.
Alguien más que ha bajado las revoluciones
«Gracias Zulima, me he quedado mucho más tranquilo. Trabajaré en reforzar la seguridad y separarme de «el día de puertas abiertas». Me ha servido de gran ayuda, hoy estaba muy mal.» – Jesús, ingeniero de producción.
De ingeniera a terapeuta
O cómo la Vida te da sorpresas
Si algo caracteriza al estudiante de ingeniería es lo riguroso y exigente que debe ser para sacar cualquier asignatura.
Si algo caracteriza el trabajo de ingeniera en obra civil es la dedicación y mano izquierda necesarias para sacar adelante la construcción.
Y si algo caracteriza el trabajo de terapeuta es la habilidad de combinar la técnica con la intuición, lo racional con lo emocional, lo evidente con lo sutil.
Formación y formación. Práctica y práctica. Y, sobre todo, dedicación vocacional para que cada vez más gente pase de una vida con sobresaltos a una vida con dirección y perspectiva.